viernes, 31 de enero de 2014

Lo importante aquí soy "YO"

Dentro de lo que cabe, todos mis compañeros son bastante normales. Se puede hablar con ellos y no tienen movidas raras. Ahora mismo estoy en un lugar bastante neutral. Los hay que insultan a quien no está presente, las hay que no hacen ni el huevo y las hay que no paran ni un minuto... En fin, lo que hay en toda oficina normal y corriente. Cada una dedicada a sus tareas, a su manera.

Esta semana nos ha llegado una becaria nueva a la que vamos a llamar de ahora en adelante B. En mi oficina, todos los que la formamos llevamos más de un año, es más, todos llevamos más de dos. Prácticamente soy la que menos tiempo lleva y voy por los cuatro años pasados. Por lo que todos nos conocemos ya, de una manera u otra, conocemos a cada uno de una manera más habitual. Sabemos tratarnos y dentro de nosotros siempre hay grupitos. Incluso cuando llega alguien nuevo a la oficina, éste ya tiene un grupito dentro de esta planta.

B en cambio no. Es nueva al completo. No conoce la empresa, ni la política real de ésta, no conoce a los compañeros ni cómo tratar con ellos. Además, como toda nueva, quiere caer bien... a todo el mundo. Es jovencita, estamos hablando de una becaria, por lo que el poder de aceptación todavía necesita desarrollarlo. 

No es la primera vez que comento que yo, personalmente, tengo problemas muy serios de trato en grupo. Antes me convertía en totalmente invisible cuando entablaba conversación en un grupo mayor de tres personas. Sé que no es porque les caiga mal, es que no tengo un lenguaje corporal apto para reflejar mis ganas de intervenir en grupo. Contrario ha trabajado muy duro para quitarme eso y lo está consiguiendo, pero todavía no llevo muy bien el trato en grupo.

Es decir, si me interrumpen, me callo... He aprendido a querer manifestar que quiero hablar, pero llevo realmente mal las interrupciones.

Si estoy hablando con una compañera de hacer tarros al vacío y me preguntas por ello, empiezo a contarte. Si en cuanto empiezo a explicarte de qué va la historia para que no te sientas excluída... me cuentas tú una película de lo que te ha regalado tu novio. Te quedas sin enterarte.

La sensación que he tenido es que B es de las que les da igual lo que le cuentes, ella te tiene que contar algo que te interese más aunque no vaya contigo. Es de las que se quedan trabajando en su hora de comida y hace horas extras gratis hasta que su jefa se lo prohíbe.

Yo entiendo que es algo normal, pero... llevo mal que me ningunéen. Y con esto manifiesto que estoy bastante segura de que no va a ser la última vez que hable de B. Tiene un YO muy grande que compartir.

miércoles, 29 de enero de 2014

Verificación de Palabra

Yo entiendo que eso exista. En los blogs más multitudinarios entra toda clase de gente con cualquier tipo de comentario y, sobre todo, los bots. Esos magníficos seres inexistente que se dedican a colarse en los blogs para escribir publicidad de cosas que no tienen nada que ver con lo que escribimos, en inglés...

Sé que son molestos. A mí se me ha colado alguno en alguna ocasión.

Pero como en mi blog escribo sobre lo que quiero y cuando quiero, deseo con fervor que sepáis que:

odio la verificación de palabra.

Ufff, ya lo he dicho. Me he quitado un pequeño peso de encima aunque os parezca mentira. Tenía miedo de hacer una declaración tan contundente contra blogs que me gusta leer y que se lo tomaran a mal, pero tenía que decirlo. No voy a dejar de comentar porque un blog tenga verificación de palabra, pero...

Lo odio, principalmente, porque a veces me olvido que los blogs pueden tener verificación de palabra y después de escribir mi largo comentario y de publicarlo, ¡cierro sin verificar! Y se pierde todo lo que escribo.

Por lo que algunos y algunas seguramente os hayáis quedado sin un comentario mío no porque no lo haya escrito, ¡¡sino porque no lo he verificado!! Ya estáis avisados, por lo menos.

martes, 28 de enero de 2014

Nuevo Horario

Un mes y medio de baja da para muchísimo tiempo en casa y disfrutar del hogar, de Belxane, de tranquilidad... de cosas hogareñas. Llega un punto en el que no tienes trato con mucha gente y al fin y al cabo el trato con la gente es tu día a día, así que se te agria el carácter... El único trato es con Belxane y con Contrario y éste trabaja 8 horas al día. Así que acabas hablando sola con la gata, cuya única respuesta son sus ronroneos.


En definitiva, sabes que sería muy bueno para ti volver al trabajo. Es lo que menos te apetece en la vida, pero en el fondo sabes que te quitará comederos de cabeza inútiles que tienes, que ampliará tu círculo social y generará en ti de nuevo esas endorfinas que el sofá sólo relaja y esparce para el resto, pero que en realidad no genera.

Ahora bien, cuando le sumamos a la jornada laboral la rehabilitación, que, por desgracia, el horario de éste no cuadra perfectamente con el horario laboral, tienes 30 minutos o hasta una hora de espera entre uno y otro... 

¡¡¡¡QUIERO MORIR!!!!

Que ahora salgo muy temprano y llego muy tarde de casa... día sí y día también. Sólo descanso los fines de semana y tendré que hacer cosas en casa. Ya no me ronroneará Belxane, cuando le ponga de comer creerá que soy una extraña... 

domingo, 26 de enero de 2014

Móvil Nuevo

Todos sabéis ya, de una manera u otra, que tengo móvil nuevo... Me he dado el capricho del año y me he cogido uno de los mejores del mercado que no fuera Samsung. Estaba el primer día como una niña pequeña con zapatos nuevos, pero lo que me preocupa... es que sigo igual.

Tiene una cámara de 20 MP y la verdad es que el objetivo es bastante decente y las fotos salen muy dignas. Vuelvo a tener una cantidad de fotos ingentes de cosas que hago a diario. En Instagram podéis ver una muestra, en Twitter otro tanto. Y entre unas cosas y otras, hago una media de 5 fotos al día. Que no os parecerán muchas, pero que son una cantidad generosa si miramos a diario. Así que he decidido ordenarlas de mes en mes. Dado que me he vuelto una obsesa de la organización digital correcta (sobre todo con mi disco duro nuevo de 2 TB).

Por lo demás... me cuesta mucho desengancharme del móvil. Cuando menos lo espero lo desbloqueo simplemente para mirarlo. No me gusta esta reacción mía. Hago fotos por hacer, miro Twitter por mirar aunque no vaya a publicar nada, miro Instagram, Facebook, etc. simplemente por tener la pantalla del móvil encendida. ¡¡¡Esto no puede ser!!!

Mi móvil es muy bonito, le he comprado una funda que me encanta, pero no es más que una herramienta. No quiero ser yo la herramienta de mi móvil.


jueves, 23 de enero de 2014

Acumular Sueño

Debería ser posible. Cuando estamos cansados en ese nivel en el que te dormirías sentado sobre la mesa si tuvieras una almohada, o lo harías hasta sin almohada en algunas ocasiones, deberíamos poder guardarnos ese sueño para cuando nos fuéramos a la cama.

Porque luego viene lo gracioso. Es la hora de dormir (¡¡¡por fin!!!) y te metes en la cama tirando los brazos hacia Morfeo, que lo puedes ver, lleva a tu lado todo el día, no te hace falta ni a Sandman. Pero da igual... no te duermes. Es más, ni siquiera se te cierran los ojos.

No piensas en nada, sólo en lo a gustito que estás en la cama. Algún pensamiento para distraerte de lo que te ha dicho una compañera o que tienes que hacer mañana y no se te debe olvidar, pero nada más... Y aún así, Morfeo, que lleva a tu lado todo el día esperándote, ¡¡se ha ido sin ti!!

Lo más grave es cuando por fin consigues dormirte, tienes plácidos sueños... ¡¡¡y te despiertas sin que suene el despertador!!! Puñetero cuerpo, ¿tú de qué vas? Sabes que no has descansado, llevas varios días en la misma tesitura y hasta eres incapaz de levantarte, pero volver a dormirte es un triunfo y no has hecho nada. Ni tienes presiones, ni nada.

martes, 21 de enero de 2014

Vuelta al Trabajo

Es raro esto de ausentarte del trabajo durante tanto tiempo... Acabas olvidándote de cosas, por ejemplo, que trabajas. Y ya no digamos ni de la rutina, de las tareas que tienes que hacer diarias, de las claves, del camino, de los compañeros que quieres ver... y de los que no quieres ver.

Esa lucha encarnizada por subir al bus interurbano, esa misma lucha encarnizada por bajarte del mismo bus. Vamos como sardinas en lata, pero lo peor no es eso, sino que no queremos quedarnos sin ser una de esas sardinas antes de que se vaya el bus. Ese momento de salir de casa corriendo porque de lo contrario llegas tarde y ya no es una de "Uy, he llegado 5 minutos tarde al trabajo porque he salido 3 minutos tarde y no me ha cuadrado el metro", sino más bien: "¡¡Mierda!! Que llego 20 minutos tarde por 3 puñeteros minutos" con su respectiva larga espera al frío de la querida Sierra.

Encontrarte las mismas caras de desconocidos todos los días por el camino. Haciendo conjeturas de qué les llevará diariamente a nuestro encuentro fortuito sin palabras. Y esa sensación extraña cuando te los encuentras fuera de la rutina, a mí me da un poco de yuyu.

Llegar al trabajo y saludar todo lo rápido que puedas porque eres casi la última en llegar. Mi jornada es rara, llego cuando ya todo el mundo lleva horas haciendo cosas. Luego veo a todo el mundo marcharse, es un poco deprimente si no has aprovechado la mañana, pero ya no es mi caso.

Soy de las pocas que comen en el despacho. Suelo preferir ir al comedor o cambiar de puesto o compartir charla, pero no quiero sacrificar una hora de mi valioso tiempo para eso, así que lo hago delante de mi pantalla. También tiene sus cosas buenas, la verdad.

Echaba esto un poquito de menos, tengo mis manías muy arraigadas a mi jornada laboral.

miércoles, 15 de enero de 2014

Entrada con Mensaje Vacío

Pues la verdad... tengo ganas de postear sobre algo interesante, sobre algo que me esté pasando o algo parecido, pero estoy muy tranquila centrada en mis cosas y no sé qué postear.

Sigo descubriendo cosas nuevas para el móvil, usando todo lo nuevo que tiene, organizando mi día a día y sin apenas ninguna novedad.

La rodilla va bastante bien... Me he dejado de tomar las medicinas y durante unos días ha estado muy quejicosa, por lo que he vuelto con ellas. Las escaleras me dan pánico a un nivel ridículo. Por fin he conseguido bajarlas sin muletas, pero me agarro a la barandilla como si se me fuera la vida en ella y no doblo la rodilla hasta que la punta del otro pie ha rozado el suelo del siguiente escalón. Yo me imagino toda ridícula viéndome desde fuera.

Se acerca el día de la vuelta al trabajo, desde luego que no se puede evitar. Seguiré yendo a rehabilitación porque me queda mucho por hacer, pero lo llevo bastante bien. Sigo haciendo mi trabajo a distancia, aunque ya casi ni me acuerdo de cómo es mi oficina.

Aquí podéis ver una foto del lugar desde el que os estoy escribiendo. Simplemente me encanta y me gustaría conservarlo durante muchos años.