Mi padre siempre ha dicho que soy más rara que un piojo verde, mi madre me llamaba con desprecio la viuda alegre en sus intentos por modernizarme con colores y minifaldas. Siempre me han deseado lo mejor y han querido que fuera feliz haciendo lo que me gusta, sólo que les costaba mucho entender que me gustara lo que ellos no querían cuando tenían mi edad.
Finalmente consiguieron su objetivo: que fuera feliz siendo yo misma.
Y ahora es cuando viene el bombazo...
¿Y quién soy?
Si tuviera que definirme con la música, sería una lista muy larga. Un resquicio de ella la tenéis AQUÍ. Justamente no me gusta el tipo de música que a ellos les gusta: el flamenco y la salsa. Aún así se me mueve el esqueleto con sus ritmos a la que me despisto desinhibida por los bares. Una canción y ya, porque me dejo de despistar al instante. Pero lo mío es despertarme feliz caminando por las calles con esta canción.
Y es que hay tantas cosas que decir sobre mí y de mí. Cuando era pequeña nunca encontraba las 3 palabras que tenían que definirme en el currículum porque me sentía incompleta de mí y llena de inseguridades. La lista de los calificativos negativos superaban en tres o cuatro veces las cosas positivas (teniendo presente que con suerte se me ocurrían hasta dos virtudes si estaba inspirada).
A día de hoy, simplemente no sé qué decir de mí misma. Ahora conozco un poco mis límites, aunque los he ido superando y llevando más allá de lo que en principio estaban. Incluso he buscado yo misma en la Psicología una explicación a mi ser. He escrito tanto buscando lo que soy, cómo soy, quién soy, que me he conocido tanto que no podría definirme por la cantidad de cosas que sé de mí.
Si habláramos a través de mis amigos sobre mí, soy buena persona. Sí, tengo muchos y buenos amigos. También inumerables enemigos, no busco agradar a la gente en general y enseguida se acobardan a conocerme en cuanto tienen tres datos de todo lo que soy. Me da igual, intento quererme a mí misma (lo mío me cuesta) y encima tengo quien me ame y a quien amar. Mis amigos me sorprenden cada día con las bonitas palabras que me dicen y las respuestas que me dan cuando de verdad los necesito.
Un buen hombre me dijo una vez que a los amigos hay que usarlos, pero no abusar de ellos. Aprender el equilibrio entre usarlos y no abusar de ellos es muy delicado, pero sin buscarlo, he conseguido mantenerlo. Al menos con algunos, porque sé que con muchos he metido la pata sin querer. Y no me respaldo en un falso: "Pues si no me quieren cuando estoy así, ellos se lo pierden", creo que no hice bien en su momento y debo aprender de los errores que he cometido para evitarlos las próximas veces.
Soy una hormona viva a veces. Tengo unos altibajos anímicos que me dejan tonta en más de una ocasión. Procuro equilibrarlos y aprovecharme de su existencia, pero a veces es increíblemente difícil. Debo admitir que entre otras cosas soy una extremista sentimental. Paso de la risa al llanto en menos de nada y por nada y menos. Me faltan datos sobre la vida para aprender a actuar en estas circunstancias. ¿Lo peor? Que soy incapaz de retener mis sentimientos y los expongo al mundo, sobre todo a quien más amo, para que sufran por mí mis inquietudes.
Menudo aguante tienen los que me soportan esos días. En serio que no quisiera estar en su pellejo.
Sigo en la búsqueda de quién soy, me gustaría que fuera más sencillo dar la respuesta. No me quiero meter en todas las cosas que soy: hija, mujer, persona, compañera de trabajo, hermana, amiga, conocida, etc. etc. etc. ni en cuanto a fotógrafa, escritora, tuitera, etc. etc. etc. Me refiero a mi esencia, ¿por qué soy tan polifacética? Más rico es mi mundo, pero también es menos sencillo... Pero sería incapaz de ser otra cosa.
Y en esas vicisitudes me encuentro: la búsqueda de mí misma.
PD: lo bueno de estar hormonando a dispar es que me inspira muchísimo. Aunque pierdo el Norte, se me abre todo el Horizonte.
Buenos días, Zana!
ResponderEliminar:)
Te escribo con una taza de té humeante (ahora que hace tanto calor...), sobre la mesa y con un montón de cosas que quiero decirte que... ¡No sé por dónde empezar!
Me alegra haberte conocido. Te conocí en un momento en el que lo estaba pasando realmente mal, con mil traumas y miedos, y fuiste la persona que me vio, no me criticó, no me dejaste de lado y pude "salir del armario" al mundo sin miedo a ser rechazada. Sabes ver a los demás, y tratarles con respeto, sin juzgarles. Sabes estar en cada momento y tender la mano, decir las palabras necesarias para ayudar a la persona y eso... Woww! Me deja sin palabras, es muy importante, lo puede hacer muy poca gente. Así que, eres muy especial para todos tus amigos (yo te considero una amiga, aunque tengamos que hacer el ritual Guinness. Sip tenemos pendiente una buena Guinness).
Los padres siempre intentan protegernos aunque a veces el modo de llegar a nosotros, de comunicarse... esa forma que escogen no sea la mejor. ¿Por qué no cambia en la siguiente generación? No lo sé... supongo que al final, siempre queremos proteger y acabamos por "ahogar" a nuestro hijo, en vez de dejarle ser como es y animarle a volar hacia el cielo y atrapar sus sueños". Pero siempre están ahí, y nosotros aprendemos mucho de ellos.
Creo que la vida es aprendizaje continuo. Eres Zana, y eso lo sabes, y tienes mil capas de ti. Tú decides a quien le dejas ver una capa u otra, y sigues tu camino, aprendiendo, acumulando experiencias... y eso, al fin y al cabo, es lo que nos hace caminar hacia nuestro destino: el conocernos mejor, y conocer a los demás, y la Naturaleza que nos rodea.
Por cierto, me ha encantado la canción de Spirit, te transporta a otro lugar. Y como siempre me encanta leerte (te leo mucho, y comento poco... ya me vale). Pero sabes que aunque "invisible" siempre estoy ahí, al otro lado, leyéndote y acompañándote en el camino.
Hoy hay té, no hay Guinness, pero espero muy pronto poder gritar en alto contigo: Sláinte! Y ojalá que algún día lo podamos gritar en Irlanda. ¿A qué molaría?
Un fuerte abrazo, Zana y por favor, sigue siendo tú misma :)
Joooo, gracias. Me has emocionado un poquito!!! Tus comentarios valen mucho para mí :D
ResponderEliminarPues claro que sí, pero vamos pasito a paso. Primero tienes que venir y disfrutar de mi Sierra que para eso la tengo. El té también es bastante irlandés. ¡¡Hay tanto que aprender de allí?
Hoy estoy en un momento algo ploffillo.
Jo, Zana, en invierno debes de poder leer acurrucada en el sofá delante de la chimenea! (por lo de vivir en la sierra :) A ver si me puedo escapar! ya te cuento
ResponderEliminarYa, pero el trabajo a veces no me deja... :-/ Eso sí, veo la tele y me pongo con una butaca cerca de la chimenea, con Belxane al lado. Parecemos hechas por el mismo artista xDDD
Eliminar